No hay antídoto contra el odio, la envidia, el fardar y la polémica, Bajezas que restan y que han acabado con una carrera
deportiva dorada como la de Andrea Fuentes (Tarragona, 1983), que deja
la natación sincronizada —y 36 medallas, cuatro de ellas olímpicas— no
porque se lo pida el cuerpo ni porque sienta dolor físico, sino porque
se ha desmotivado viendo cuanto acontecía a su alrededor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario